Hace algún tiempo escuché la historia de Thaddeus S. Lowe, un científico e inventor del siglo XIX que vivió en norteamérica durante la época de la Guerra Civil.
De origen humilde,Thaddeus vivió fascinado de la aeronáutica y desarrolló conocimientos que fueron útiles para su época, es así que ya en 1850 era conocido por sus investigaciones y teorías en cuanto a metereología y construcción de globos aeroestáticos. Durante el estallido de la guerra civil tomó partido de su responsabilidad patriótica y aportó lo que fuera el inicio de la aviación militar, construyó un globo aeroestático – The Intrepid – para el reconocimiento temprano de las tropas enemigas, y le añadió un cable de telégrafo para transmitir los datos a tierra en “tiempo real”. Había innovado.
Las operaciones de intercepción del ejército de la Unión mejoraron dramáticamente, el número de bajas se redujo, se optimizó el uso de recursos, se identificaron focos de restricción para el avance de las tropas y se supó el potencial de éxito de las incursiones armadas, así como sus límites y posibilidades antes de un enfrentamiento, entre otras mejoras.
Sin embargo, aunque su trabajo y labor fueron un éxito, los problemas al interior del ejército lo alejaron definitivamente en 1863, a pesar de haber tenido el respaldo del original del Presidente Lincoln.
La CIA sin embargo le daría un lugar en la historia de la Inteligencia y Aviación norteamericana.
Hoy en día todos tenemos la oportunidad de ser como Thaddeus, cada uno a su modo, desde su realidad, habilidades y experiencia, adquiriendo conocimiento y generándolo. Es por ello que la primera Editorial rememora a este personaje, como un visionario y hombre de ciencia. Es así que como Thaddeus en su globo lanzamos el primer reporte de Calidad del CR 2868, esperando que se replique en otras Obras, para la conquista del éxito de los Proyectos; confiados que la buena siembra del conocimiento creado demora en fructificar, dada las raices profundas de las semillas, en la buena tierra donde se pueda desarrollar.